EL POSMODERNISMO Y EL ROCK (III)

•Abril 22, 2008 • Dejar un comentario

¿Qué pasaba en Argentina?

La película “Rock around the clock” descontroló la calle Corrientes. El argentino se abrazó al estilo, y fue quien mejor lo adaptó y lo interpretó en toda Latinoamérica. Moris fue representante de la canción rock, con su célebre simple de 1967, “Ayer nomás”, que incluía “La Balsa”. Los hippies argentinos duraron un poco más, ya que los productos discográficos extranjeros llegaban más tarde. Tuvimos nuestro festival, el B.A. ROCK, que en 1982 seguía teniendo representantes del hippismo.

Quien rompió los esquemas fue el grupo Vox Dei, cuando en 1967 editó la obra cumbre “La Biblia”, que más allá de su riqueza musical, comprendía una excelente síntesis de la enseñanza bíblica. Era un disco conceptual. Casualmente, en Inglaterra, cuando se gestaba la psicodelia, varios grupos se volcaban a la obra conceptual: Génesis, Jethro Tull, y otros representantes de la música psicodélica, como Dire Straits. Comenzando con un blues psicodélico, creando maravillosas obras conceptuales y llevando el rock a su máxima expresión, fueron los británicos Pink Floyd, a mí criterio, la banda de música más grande de todos los tiempos.
Musicalmente, el rock llegó allí a su pico artístico, con el estilo que se llamó rock progresivo. Más tarde completaría su estructura el grupo Rush, y hoy en día su representante más destacado es Dream Theater.

El rock progresivo se transmutó en el rock sinfónico, cuando se utilizaron herramientas musicales diferentes, pero esto no viene a nuestro análisis. Lo que si es importante es la locura que se experimentó a partir de estos cambios. Podemos decir que el hippismo emulaba, con su paz y tranquilidad, a los efectos de la marihuana o la heroína. La psicodelia, ya no fumaba, sino que se inyectaba el ácido licérgico (L.S.D.) Colores, y más colores. Los Beatles seguían allí, como grandes músicos que sabían captar los cambios de su entorno, y así lo hicieron en “El club de los corazones solitarios del Sargento Peppers”. A todo esto se sumó sus visitas a la India, al mismo Gurú Maharishi, y las drogas y el secta-rismo pasaron a formar parte del grupo, y también de muchos de sus seguidores.

Volviendo al rock progresivo de Pink Floyd, su cantante Sid Barret personificaba en si la euforia y a la vez la angustia de la vida. Luego se retiró de la banda para ceder el liderazgo al bajista Roger Waters, compositor de la obra conceptual por excelencia. A lo largo de sus discos tocaron temas como la soledad, la nostalgia de la juventud, los lados oscuros de la mente, y todo lo que tuviera que ver con una crisis emergente, que quizás ellos no vivieron pero si floreció mucho después: la pérdida del sentido de la vida.

Pero a Roger Waters y compañía le quedaba un as en la manga que se reservaban. Ese as era la monumental y solemne obra “The Wall” (El Muro), en referencia al muro que separaba al protagonista de la realidad, en el que cada problema de su vida era “otro ladrillo en la pared”. Waters hizo como una especie de autobiografía, incluyendo a la vez una aguda crítica de su sociedad. Sus ideas se vieron mejor plasmadas en la película musical homónima, dirigida por Alan Parker. Transmite ideas como la falta de identidad, a través de una escena en la que aparece gente con máscaras iguales; la sangre derramada inútilmente en la guerra; el maltrato en las escuelas inglesas (“no necesitamos oscuro sarcasmo en el salón de clases, maestros dejen a los niños solos”); la facilidad del sexo y la necesidad del mismo (“necesito una mujer, la necesito ya”), y el vacío existencial y total, la pudrición del ser humano en la canción “Confortablemente adormecido”.

Ziggy Stardust, desde el espacio exterior.

A finales de los ’60, hizo su aparición en el ambiente musical, el renombrado David Bowie, artista que mostró a lo largo de sus múltiples personajes, rasgos que fueron pilares en la concepción
posmoderna de los veinte años posteriores. Musicalmente, es una de las más grandes influencias en el Pop.

En 1971, irrumpe con su personaje Ziggy Stardust, un ser proveniente del espacio exterior, a través del cual hizo pública su condición de bisexual. En la actualidad, tenemos a Marilyn Manson, quien en su disco “Mechanical Animals”, se mostró con senos. David Bowie fue visionario. No solo en lo artístico. En el mismo disco, incluía una canción titulada “Five Years”, abordando el tema de la ecología con un argumento que anunciaba la destrucción de la tierra en cinco años por un desastre natural. Hizo también menciones de la consagrada obra del autor George Orwell y su libro“1984” escrito en 1948, en el disco homónimo.
Son miles de ejemplos que podríamos encontrar de aquellos artistas, que de todas maneras algo aportan a nuestras vidas. La mutuación de esta cultura es constante, y sería bueno establecer parámetros, ya que los únicos con los que contamos son los establecidos por criterios comerciales, las famosas “etiquetas”. Lo que nos tiene que quedar claro es que hoy muchos artistas no son producto de la sociedad de la que emergen, sino un producto descartable que muestra lo que debemos consumir. Aun así, quedan otros, verdaderos declarantes del suceder diario, esos que honran la herencia y a la vez, hacen una nueva.

Podemos cerrar esta nota en una sabia síntesis, que resumiría el deseo del hombre posmoderno, su esencia, en las palabras que cantaba un músico italiano pero cultor del rock y el pop argentino, Luca Prodán: “no se lo que quiero, pero lo quiero ya”.

EL POSMODERNISMO Y EL ROCK (II)

•Abril 17, 2008 • Dejar un comentario

¿Y cuándo llegamos al siglo XX?

Es difícil no entrar en detalles cuando se habla de un tema que a uno lo apasiona. No es que la música ha ido en declive, pero luego de que tantas culturas han entrado en contacto, ha tomado otras formas, ha experimentado otros estilos. Tal intercambio cultural manifestó estilos como el jazz o el blues, el primero en Nueva Orleans, el segundo en el delta del Mississippi, en los Estados Unidos. Estos estilos fueron originados por los negros esclavos, que traían el bagaje cultural de su África natal.
Hacia los cincuenta, la forma del blues fue mutando. Los ritmos se aceleraron y nació un estilo musical, que cambiaría para siempre la manera de hacer música y la forma de vivir de los jóvenes: el Rock and Roll.
Este estilo se caracterizaba por una estructura simple, que se mantenía a lo largo de toda la canción, y de hecho todas las canciones presentaban una estructura similar. El Rock´n´roll era tocado por negros y blancos, pero era indiscutible que los primeros eran los más hábiles en esto. Litle Richard y Chuck Berry lo demostraron , sin quedarse atrás dos músicos blancos que terminarían de asentar los cuatro pilares del estilo: Jerry Lee Lewis, pianista, y Bill Halley. Este último fue el primero en experimentar la masividad. Cada vez que llegaba a alguna estación de tren que su gira lo llevaba, cientos de fans lo esperaban. Hacia finales de la década, se coronaría al rey: Elvis Presley. Pero Elvis fue a la guerra de Vietnam, Jerry Lee Lewis decayó por su escándalo al casarse con su prima de trece años, y Litle Richard se había convertido en pastor. Había pasado el tiempo de rockear.
Pero algo nuevo estaba naciendo: la juventud. Comenzó a hacerse común que las chicas y chicos salieran a bailar ese nuevo estilo que los volvía locos, ese ritmo “infernal”, como se lo llamó y condenó. Y la juventud nació, de la mano de unos muchachos de Liverpool: los Beatles. En ellos se encarnaba la locura y la rebeldía juvenil. Ya los jóvenes no harían lo mismo que sus padres. Comenzarían a tener el protagonismo de la sociedad, a ser el centro de la atención. Los jóvenes que temprano tenían que tener su vida formada, comenzaron a darse cuenta de los placeres de ser adolescentes. El sexo fácil empezó a ser una característica del modo de vida juvenil, primeramente en los dos países que se gestó el Rock: Estados Unidos e Inglaterra. Porque el Rock´n´roll ya había mutado, en estilos como el soul, o el beat, y es aquí donde comienza a asentarse las bases de la cultura denominada Rock, en los países que se tildan de llamarse liberales pero que tanto trataron de socavar el movimiento que traía consigo una auténtica libertad, por más que a veces la misma se convirtió en libertinaje.
Los Beatles comenzaron a despertar las pasiones. Sus canciones simples provocaban el desmayo de las chicas. En las grabaciones en vivo de la banda es increíble como el grito del público tapa en todo momento a la música. Era la emoción, la trasmisión de la euforia. No era tiempo de profundizar sentimientos ni de escribir letras que despierten conciencias. Había que generar rebeldía por el solo hecho de ser rebelde, y la alegría no se podía callar.
Pero comenzaron a llegar cadáveres de Vietnam. Los pacifistas colmaron las calles de Estados Unidos, y un nuevo grupo juvenil hizo su irrupción: los hippies. Trajes floridos, polleras hasta el suelo, bolsos a los costados, flores en el pelo, y un pelo muy largo, una guitarra y el suelo como asiento, eran parte de la caracterización de cada uno de estos jóvenes, cuya identidad pasaba mucho más allá del no bañarse. Aun los jóvenes tenían sus ideales, aunque efímeros. Recuerdo ahora el capítulo de la serie Alf, en la que Willy, el padre de la familia, quien con su mujer habían sido hippies, se somete a la pregunta del extraterreste, que le interroga sobre donde estaba todo eso por lo que peleaba, ya que se había convertido en un hombre de oficina y lejos estaba de aquella forma de vivir.
El hippismo también participó en la transformación musical, naciendo la canción rock, con expositores como Bob Dylan. Y los Beatles, del otro lado del mundo, pero más in-ternacionales que nunca, comenzaron a profundizar su música y sus letras, y a romper su imagen de flequillos y trajes, para pasar a las ropas sueltas y al pelo largo. Enriquecieron la música con sus coros, que años más tarde serían tomados y perfeccionados por sus compatriotas, Queen.
Lamentablemente, se sumaba a este estilo de vida, su lado etéreo, de la mano de la marihuana, el opio, la heroína y la cocaína; la droga. Y lo más trágico que produjo fue llevarse a miles de jóvenes consigo, algunos a la muerte y a otros a la muerte en vida, entre ellos a grandes músicos. La muerte por sobredosis era moneda corriente, y así lo hizo notar la trágica muerte de la cantante blanca de rhythm and blues, Janis Joplin, en 1970.
La paz fue el emblema de finales de los 60, y en 1969 se hizo eco en el festival estadounidense de Woodstock, en el que es memorable la interpretación del guitarrista Jimi Hendrix del himno nacional norteamericano y simulando, a la vez, con su guitarra eléctrica el ruido de las bombas cayendo en Vietnam, un mensaje que solo captaron los cuatrocientosmil partipantes del evento.

EL POSMODERNISMO Y EL ROCK (I)

•Abril 17, 2008 • Dejar un comentario

Primera Parte… se debe hablar de la modernidad

 

n El arte es la voz de la historia. Entre los siglos V y XV de nuestra era, los historiadores sitúan a la Edad Media, un período caracterizado por muchos como una época oscura, aunque no fue así. Su cultura encontró su gloria con dos movimientos intelectuales, uno filosófico y otro artístico: la escolástica y el gótico, respectivamente. Cada etapa histórica mostró rasgos paradigmáticos reaccionarios a los anteriores, y los de la Edad Media fueron los que más los han sufrido. La escolástica recibió los coletazos más fuertes iniciados con el nominalismo, en el siglo XIV, hasta los más altos grados de iluminismo, desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII, un ataque feroz nada agradable entre ambos, que hasta hoy día perdura. Pero la reacción que más gozó la cultura universal, fue la que produjo el gótico: el Renacimiento. Los siglos XIV, XV y XVI fueron los más beneplácitos testigos de esta revolución artística y filosófica, porque en lo intelectual no todo fue iluminación. El Humanismo fue traído al mundo para iluminar a su manera a los Renacentistas, en la filosofía y en las letras.

El cambio fue total. Fue “moderno”, de la misma manera que se lo llamó al gótico, cuando el abate Suger comenzó  a reconstruir la basílica  de su abadía de San Denís en París, con un estilo ni románico ni heleno. Fue su Opus Modernum (Obra Moderna), ya que “modo” viene del latín “ahora mismo”.

Ahora bien. Los ecos del Renacimiento volvieron a sonar en el período llamado Neo-clásico, sobre todo como parte del Romanticismo (el equilibrio entre el neo-clásico y el Sturn und drang). Lejos estamos, sin ninguna duda, de ese renacer del hombre, de lo que fue su vuelta a su espíritu, a su cuerpo, a sus fuentes religiosas y artísticas. Mas mi análisis no atenta contra las formas culturales actuales, sino que al contrario. Por empezar, el análisis es singular, y no es pesimista.

De la polifonía a la sinfonía

En el Renacimiento comenzó una evolución musical que trascendió mucho más allá de quienes la gestaron, tan grande que su proceso se fue dando en múltiples etapas a lo largo de varios siglos. Ante las obras que se fueron produciendo, solo son comparables logros artísticos como las esculturas y pinturas de Miguel Angel Buonarrotti, los retratos de Rafael, los escritos de Shakespeare. Aunque  cuando se daban tales magnánimas obras, la música recién comenzaba su desarrollo. Aun nos deja que pensar si este arte creció en riqueza más allá que los otros.

 En el Renacimiento, aparece como antecedente de la opera los coros vocales conocidos como polifonías, siendo su más grande representante las polifonías flamencas.

De los instrumentos de viento, predominantes durante la Edad Media, se fue desplazando al uso de los cordófonos, y a las primeras orquestas de cámara. Ya en el año 1600 tenemos la primera ópera, Eurídice, de Peri y su Camerata Fiorentina, en ocasión de las bodas de Enrique IV con María de Médicis.

El siglo XVII fue un siglo de experimentaciones, que se pragmatizaron en el siglo XVIII, como la utilización del órgano u otros medios mecánicos. Y se establecieron las bases de la orquesta moderna. En el siglo XVIII, la opera alcanzó su esplendor artístico y se perfeccionaron las formas instrumentales de los conciertos, las sonatas y las sinfonías. El pico histórico de la música se alcanzó en ese traspaso de los dos siglos, en los nombres de Bach, Händel, Haydn y Mozart. Tal posición se comparte luego con el romanticismo alemán, de la mano de Beethoven y Franz Shubert.

 

SOVIETS

•Abril 7, 2008 • Dejar un comentario

El origen de la palabra rusa soviet es consejo, por lo tanto los soviets constituían los “consejos de Representantes  obreros”, ya que operaron en las fábricas rusas, primero en San Petersburgo y luego en Moscú.

La organización de estas fábricas explica el por qué de tal organización obrera. Si bien el Imperio Ruso se encontraba tecnológicamente atrasado al resto de Europa, sus fábricas eran las más grandes en tamaño y en número de obreros, contando al menos 500 de ellos en las mismas. Esto permitió el mayor contacto de los trabajadores con las ideas de quienes proliferaban el marxismo, también generó realmente una conciencia de clase y una organización obrera.

Los soviets hicieron su primera aparición en las huelgas del estallido rebelde de 1905. Dos factores los colocarán como “motor y centro revolucionario”[1] 12 años después: su progresiva acción revolucionaria dentro de la clase obrera, y la decadencia de la Duma, el parlamento ruso, como institución representante del pueblo. Durante las huelgas de febrero en Rusia (se manejaban con el calendario juliano; marzo en el calendario gregoriano), “los líderes huelguísticos, delegados de las fábricas, designados por elección, y representantes de los partidos de ideario socialista se reunieron para forma el consejo de delegados de los trabajadores (el soviet)”[2].

“Los miembros de cualquiera de los soviets salían mediante elección de la masa obrera de las fábricas y el sistema se aplicaba asimismo en todos los cuerpos militares. Pero los diputados no se elegían para un período determinado y el electorado podía repudiar a cualquier responsable elegido si no estaba de acuerdo con su gestión y elegir a otro en su lugar. […] Eran por definición organismos de clase, y su sistema de elección excluía cualquier representación de la alta y media burguesía. Por otra parte, los soviets de 1917 representaban a sus electores de forma mucho más directa que cualquier otra institución parlamentaria. Los diputados permanecían bajo el constante y vigilante control del electorado y muchas veces eran depuestos. ”[3] Es por esto que Lenin, mientras iniciaba su retorno a Rusia al caer el Zar, alentó la toma del poder por parte de los consejos en sus discursos al decir “todo el poder a los soviets[4]. Por otro lado, buscaba que su partido, el bolchevique, sea mayoría en aquellos, paso previo y necesario a la dictadura del proletariado. De esta manera, quien tomaría el poder no sería un grupo revolucionario proveniente de un partido, sino el mismo soviet, quien aglutinaba el poder legítimo de los obreros, los soldados y los campesinos, y en el que todo el pueblo descansaba su confianza.

Bibliografía:

§  DEUSTCHEN, Isaac. La Revolución Rusa; en CAMBRIDGE UNIVERSITY PRES. Historia del mundo moderno. Los grandes conflictos mundiales (1898/1945). Dir. HOWAT, C.L. Barcelona, Sopena, 1980.

§  McNALL BURNS, Edward. Civilizaciones de occidente. 8ª ed., s/l, Peuser, s/f.

§  MILONE, Jorge E. Política Contemporánea. Edición del autor.


[1] DEUSTCHEN, Isaac. La Revolución Rusa.  Pág. 303.

[2] Ibidem. Pág. 307.

[3] Ibid. Pág. 308

[4] “Una vez iniciada la revolución es necesario reforzarla y proseguirla. Todo el poder del estado, desde la base hasta la máxima responsabilidad, desde el pueblo más pequeño has la última calle de Petrogrado debe estar en manos de los diputados, obreros, soldados y campesinos de los soviets. […[ es él quien debe regir el estado.” Ibib. Pág. 316.

LA CONSPIRACIÓN DETRÁS DE LAS INVASIONES INGLESAS

•Marzo 31, 2008 • 5 comentarios

           La conspiración suele ser una de las acciones necesarias para llevar a cabo un golpe político, sea este legal o ilegal. Y no faltó en el proceso conocido como Revolución de Mayo. Si bien se entiende que en los momentos previos hubo alianzas políticas entre diversos sectores, entrevistas y reuniones secretos, y algún que otro “apriete” a los funcionarios españoles, la conspiración en el proceso revolucionario ya data de muchos años atrás, y está íntimamente ligada a lo que luego se concretaría como las invasiones inglesas al Río de la Plata.            Y una conspiración es la que llevó a cabo el grupo de los intelectuales, integrado por Castelli, Belgrano, los hermanos Saturnino y Nicolás Rodríguez Peña, Antonio Luis Beruti, Hipólito Vieytes, y otros personajes que se incluirán más adelante como Domingo French o Juan José Paso. Es que en 1804, comienzan los contactos entre este grupo, y Gran Bretaña, durante la llegada del coronel Santiago Florencio Burke, emisario del Primer Ministro británico William Pitt.[1] ¿Con qué objetivo? Comenzar el camino de la independencia política con el apoyo de los ingleses, en ese entonces en guerra con Francia y a la cual estaba aliado el Imperio Español. Solo independencia política, que implicaba seguir perteneciendo a la Corona Española, pero con autoridades y leyes elegidas por funcionarios americanos, o por el “pueblo”, como acostumbraba decir Castelli, influenciado por las ideas de los pensadores iluministas.

           En 1806, los ingleses llegaron a las aguas del Río de la Plata, aunque en sus intenciones no figuraba apoyar un movimiento revolucionario criollo. Ante la pérdida de la situación, los funcionarios del Cabildo entregan el poder y hasta juran fidelidad al rey Jorge III. Sólo uno de ellos, el titular del consulado, no lo hace y se retira: Manuel Belgrano. ¿Por qué un miembro del grupo conspirador, que dos años antes había incitado un apoyo de los ingleses a la causa revolucionaria, se declaraba opositor de la ocupación inglesa? Es que el carácter invasor y conquistador de ésta, difería del objetivo de aquellos, resumido esto en la frase de Belgrano: “el amo viejo, o ninguno”. Aún así, Castelli buscó conferenciar con Beresford, el encargado de las tropas británicas, pero este rechazó el ofrecimiento.            Luego de derrotados los ingleses por Liniers, y enviados como prisioneros a Luján, Saturnino Rodríguez Peña y Aniceto Padilla, se dirigieron allí a liberar a Beresford, ya que todavía se abrigaba por la idea de la ayuda inglesa, y se tenía conocimiento de que una nueva fuerza invasora inglesa estaba próxima a llegar.           ¿Por qué fracasó esta vía de hacer la revolución? Por empezar, el grupo de los intelectuales estaba solo en esta iniciativa, ya que no tenía ni el apoyo de las milicias ni el del sector de españoles como Martín de Álzaga, pero quizá el factor más importante lo constituye la reacción de la población y de estos dos últimos sectores, ante la invasión. Nadie permitiría que el hereje inglés, conquistara una tierra a su nombre con tanto atropello. Por lo tanto, los criollos se alzaron en armas, y luego de varios intentos por recuperar el poder, triunfaron contra las tropas británicas, y fue en dos ocasiones: en 1806, con la reconquista de Buenos Aires por las tropas de Liniers; y en 1807, con la defensa ejercida por los criollos en las calles de la capital del virreinato. Bibliografía 

  • RAMALLO, Jorge María. Los grupos políticos en la Revolución de Mayo.
  • ZORRAQUIN BECÚ, Joaquín. Los grupos sociales en la Revolución de Mayo.


[1] RAMALLO, Jorge María. Los grupos políticos en la Revolución de Mayo. Pág. 8, y 11.

EL HOMBRE QUE PUDO HABER DERROTADO A ALEJANDRO

•Marzo 21, 2008 • Dejar un comentario

El más astuto de los generales persas, Memnon, pudo haber vencido a Alejandro Magno de Macedonia.  En sí, éste también cruzó el Helesponto sin oposición alguna ya que el general persa dispuso que era mejor darle lugar al ejercito macedónico y esperarlo dentro de su propio país, más lejos de Macedonia.Pero esto solo no era el plan de Memnon. En el consejo de guerra de Zeleia el dijo que lo mejor era hacer una retirada de los ejercitos y dejar la tierra calcinada y sin nada para la subsistencia de los soldados de Alejandro. Al mismo tiempo, la flota persa les cortaría las rutas con su patria y llevaría la guerra allí. Arsito, el sátrapa del país rechazó el  plan, seguro de derrotar a Alejandro en batalla, y sin tener que afrontar la vergüenza de una retirada.Así dicho y hecho, Memnon, que tenía a su cargo infantería griega mercenaria, tuvo que hacer frente al ejercito macedónico en el Gránico, un riachuelo de los montes de Ida que desemboca en el mar de Mármara. La victoria fue obtenida, arrolladamente, por Alejandro, cuyo ejercito sufrió solo 116 bajas. El ejercito persa fue destruído en gran parte y el resto huyó. Si los persas hubieran seguido el plan de Memnon y así derrotar a Alejandro, eso es algo que jamás se sabrá.

Bibliografía:

  • Homo, León.  Alejandro el Grande. Grijalba, 1973
  • Grimberg, Carl; Svanstrom, Ragnar. Historia Universal de Grecia. T. II, Centro de Editores de A. Latino, 1983, España.